En las últimas décadas, la cirugía refractiva ha experimentado una gran evolución tecnológica y médica, convirtiéndose en una de las intervenciones oftalmológicas con mayores niveles de seguridad y satisfacción. Sin embargo, todavía persisten algunas dudas y creencias erróneas sobre sus riesgos, resultados o duración.
¿Es eficaz? ¿Duele mucho? ¿Es una solución permanente? ¿Puede provocar ceguera? ¿Todo el mundo puede someterse a este tipo de intervención? Estas son algunas de las preguntas más frecuentes entre quienes se plantean corregir su graduación mediante cirugía refractiva.
Gracias a los avances tecnológicos y a una mejor selección de los candidatos, la cirugía refractiva ofrece hoy excelentes resultados y un elevado perfil de seguridad cuando se realiza en centros especializados y por oftalmólogos con experiencia.
La cirugía refractiva engloba diferentes técnicas destinadas a corregir defectos de graduación como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Además, determinadas técnicas basadas en lentes intraoculares también pueden ayudar a reducir la dependencia de gafas en pacientes con presbicia. Entre las opciones más utilizadas actualmente se encuentran la PRK, el FemtoLASIK, la técnica SMILE y el implante de lentes intraoculares fáquicas (ICL), cuya indicación depende de las características de cada paciente.
Tasa de éxito
Las cifras publicadas por las principales sociedades científicas son muy positivas. Según datos de la Sociedad Española de Cirugía Ocular Implanto-Refractiva (SECOIR), más del 98% de los pacientes sometidos a cirugía refractiva dejan de depender de gafas o lentillas para la mayoría de sus actividades cotidianas.
Tras décadas de avances tecnológicos y experiencia clínica, las complicaciones graves asociadas a la cirugía refractiva son poco frecuentes. La correcta selección de los pacientes, la mejora de las técnicas quirúrgicas y los protocolos de seguimiento han contribuido a incrementar notablemente la seguridad de estos procedimientos.
Se considera muy poco probable sufrir complicaciones graves por una cirugía de estas características: ocurre aproximadamente en uno de cada 4.000 casos. En cambio, sufrir molestias graves derivadas del uso de lentes de contacto es el doble de probable.
Aunque las gafas y las lentes de contacto siguen siendo las alternativas más eficaces para corregir los defectos refractivos, la cirugía refractiva se ha consolidado como una opción segura para quienes desean reducir o eliminar su dependencia de ellas.
Riesgos versus seguridad
Si bien la historia de la cirugía refractiva ocular se remonta a finales del siglo XIX, hubo que esperar a 1985 para que se practicase la primera intervención en los ojos sin corte, poco después del debut del láser excímer. Su aplicación para remodelar la córnea fue aprobada en 1995 por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos y a partir de ese momento se extendió su uso.
A esto se sumaron otros avances sucesivos aplicados a la oftalmología, como el láser de femtosegundo y la ablación guiada por topografía. En estas últimas décadas también se ha adquirido un mayor entendimiento de los errores refractivos, las aberraciones de alto orden y la biomecánica corneal. Todo ello hace que hoy en día se considere una de las cirugías más seguras.
La cirugía refractiva es un procedimiento ambulatorio que suele realizarse en pocos minutos y bajo anestesia tópica mediante gotas. Las complicaciones graves que pueden comprometer la visión son muy poco frecuentes cuando la indicación es correcta y la intervención se realiza por especialistas experimentados.
El éxito de la cirugía depende en gran medida de una adecuada selección de los candidatos, de la experiencia del equipo médico y de la elección de la técnica más adecuada para cada caso. Por ello, es fundamental realizar un estudio preoperatorio completo que permita valorar la graduación, el estado de la córnea y otros factores que pueden influir en el resultado final.
Molestias asociadas
Como ocurre con cualquier intervención quirúrgica, pueden aparecer efectos secundarios transitorios durante el proceso de recuperación. El más frecuente es la sensación de sequedad ocular, relacionada con la cicatrización de la superficie del ojo. En la mayoría de los casos mejora progresivamente con el uso de lágrimas artificiales y otras medidas recomendadas por el oftalmólogo.
Otras molestias que pueden aparecer durante las primeras semanas son visión borrosa fluctuante, halos alrededor de las luces, deslumbramientos nocturnos o pequeñas hemorragias subconjuntivales (manchas rojas en la parte blanca del ojo). Las complicaciones más importantes, como infecciones o inflamaciones significativas, son poco frecuentes.
El tiempo de recuperación y las molestias postoperatorias pueden variar según la técnica empleada, ya sea PRK, FemtoLASIK, SMILE o lentes intraoculares ICL.
Es importante seguir las indicaciones del oftalmólogo antes y después de la operación, aplicarse el antibiótico y el colirio que prescriba al paciente, y acudir a las revisiones periódicas programadas.
Idoneidad de candidatos

No todas las personas son candidatas a cirugía refractiva, por lo que es imprescindible realizar un estudio oftalmológico completo antes de plantear cualquier intervención. Este análisis permite determinar qué técnica puede ofrecer el mejor resultado y valorar si existen factores que desaconsejen la cirugía.
Uno de los requisitos fundamentales es que la graduación sea estable y que el desarrollo ocular haya finalizado, algo que habitualmente ocurre a partir de los 18 años, aunque también hay quien considera que los 21 años es más prudente.
También es importante valorar la magnitud del defecto refractivo, el grosor y la forma de la córnea, así como otros parámetros anatómicos del ojo. Aunque determinadas técnicas láser tienen límites relacionados con las características corneales, actualmente existen alternativas como las lentes intraoculares fáquicas (ICL) que permiten corregir graduaciones más elevadas en pacientes seleccionados.
Algunas enfermedades oculares, determinadas alteraciones corneales, procesos inflamatorios activos o patologías sistémicas que puedan afectar a la cicatrización pueden limitar o contraindicar la cirugía refractiva. Del mismo modo, durante el embarazo y la lactancia suele recomendarse posponer la intervención hasta que la graduación vuelva a estabilizarse.
¿Cómo saber si soy candidato a cirugía refractiva?
La única forma de saber qué tratamiento puede ser adecuado para ti es realizar un estudio refractivo completo. En HM Eye Center Madrid valoramos la graduación, la córnea, la calidad visual y las características de cada paciente para recomendar la técnica más adecuada, ya sea PRK, FemtoLASIK, SMILE o lentes intraoculares ICL.
Expectativas de visión
El objetivo de la cirugía refractiva es reducir al máximo la dependencia de gafas o lentillas. Aunque la mayoría de los pacientes obtiene una excelente calidad visual, en algunos casos puede permanecer una pequeña graduación residual o producirse cambios con el paso del tiempo. Como ocurre con cualquier procedimiento médico, el resultado exacto no puede garantizarse al 100% antes de la intervención.
La cirugía refractiva permite corregir simultáneamente distintos defectos refractivos, como la miopía y el astigmatismo. Tras la intervención, muchos pacientes experimentan una mejoría visual muy rápida, aunque la recuperación completa y la estabilización definitiva de la visión pueden requerir varias semanas o meses, dependiendo de la técnica utilizada.
También es importante entender que la cirugía refractiva no puede mejorar el potencial visual propio del ojo. Si existen enfermedades de la córnea, la retina o el nervio óptico que limitan la visión, la intervención no podrá superar esa limitación. Su objetivo es proporcionar una visión similar a la mejor que se consigue previamente con gafas o lentillas, pero sin necesidad de utilizarlas en el día a día.
En definitiva, es importante mantener unas expectativas realistas. Aunque la inmensa mayoría de los pacientes logra una gran independencia de gafas y lentillas, en algunos casos puede ser necesario realizar retoques o utilizar corrección óptica puntual para determinadas actividades.
Durabilidad de resultados
Una de las principales inquietudes que sobrevienen a los pacientes que se están planteando someterse a una cirugía refractiva es si los resultados serán duraderos. También puede surgir la duda de si tras la cirugía hay que seguir un tratamiento para aumentar o mantener su eficacia.
Los cambios realizados sobre la córnea durante una cirugía refractiva suelen ser permanentes. Sin embargo, la intervención corrige la graduación existente en el momento de operarse, y eso no impide que el ojo pueda experimentar cambios naturales asociados al paso del tiempo. En algunos casos, si aparece una nueva graduación o persiste un pequeño defecto residual, puede valorarse la realización de un retoque.
En muchos pacientes adultos la graduación permanece estable durante largos periodos de tiempo, lo que contribuye a la durabilidad de los resultados obtenidos.
En el caso de la presbicia o vista cansada, la elección del tratamiento debe individualizarse. Dependiendo de la edad, la graduación y las necesidades visuales de cada paciente, pueden valorarse diferentes opciones, como la corrección láser mediante estrategias de monovisión o el implante de lentes intraoculares. La recomendación final debe realizarse siempre tras un estudio oftalmológico completo.
Los tratamientos y cuidados indicados tras la cirugía tienen como objetivo favorecer una correcta cicatrización y prevenir complicaciones durante el postoperatorio. Una vez completado este proceso, no es necesario seguir ningún tratamiento específico para mantener el efecto de la intervención.
Qué puedo y qué no puedo hacer, antes y después
El éxito de una cirugía refractiva no depende únicamente de la intervención. Seguir correctamente las recomendaciones antes y después de la operación es fundamental para favorecer una buena recuperación y minimizar el riesgo de complicaciones.
Antes de la cirugía
La preparación previa es una parte importante del proceso. Aunque la cirugía refractiva es una intervención rápida y habitualmente ambulatoria, seguir las indicaciones del oftalmólogo en los días previos ayuda a obtener mediciones más precisas y a reducir el riesgo de incidencias durante la operación.
Dependiendo de la técnica elegida y de las características de cada paciente, las recomendaciones pueden incluir:
- Suspender temporalmente el uso de lentes de contacto durante los días previos al estudio preoperatorio y a la cirugía.
- Mantener una correcta higiene de párpados y pestañas.
- Evitar el maquillaje ocular y determinados productos cosméticos antes de la intervención.
- Seguir las pautas de medicación indicadas por el especialista, incluyendo colirios si fueran necesarios.
- Ajustar temporalmente algunos tratamientos habituales cuando así lo recomiende el oftalmólogo.
- Evitar el consumo de alcohol y tabaco en las horas previas a la cirugía.
El equipo médico proporcionará instrucciones personalizadas para cada caso y resolverá cualquier duda antes de la intervención.
Después de la cirugía
La recuperación tras una cirugía refractiva suele ser rápida, aunque el tiempo necesario para alcanzar una visión completamente estable puede variar según la técnica utilizada y las características de cada paciente. Durante este periodo es fundamental respetar las pautas indicadas por el oftalmólogo para favorecer una correcta cicatrización y minimizar el riesgo de complicaciones.
Durante los primeros días o semanas suele recomendarse:
- Aplicar correctamente los colirios prescritos (antibióticos, antiinflamatorios o lágrimas artificiales).
- Evitar frotarse los ojos.
- Mantener una adecuada higiene de párpados y pestañas.
- Limitar temporalmente actividades acuáticas como piscinas, jacuzzis o baños en el mar.
- Evitar el maquillaje ocular durante el periodo indicado por el especialista.
- Reducir la exposición prolongada a pantallas si provoca molestias o sensación de sequedad ocular.
- Acudir a todas las revisiones programadas para comprobar la evolución del proceso de cicatrización.
Si aparece sensación de ojo seco, pueden resultar útiles medidas como el uso regular de lágrimas artificiales, parpadear con frecuencia y mantener una adecuada hidratación ambiental. En cualquier caso, ante molestias persistentes o síntomas inesperados, debe consultarse con el oftalmólogo.
En resumen
La cirugía refractiva es hoy una de las intervenciones oftalmológicas con mejores índices de seguridad, eficacia y satisfacción cuando se realiza tras un estudio adecuado y por profesionales experimentados. Aunque existen riesgos y limitaciones, la gran mayoría de los pacientes consigue reducir o eliminar su dependencia de gafas y lentillas y mejorar su calidad de vida.
La clave está en una correcta selección de los candidatos, en elegir la técnica más adecuada para cada caso y en mantener unas expectativas realistas sobre los resultados. Por ello, antes de tomar una decisión, es recomendable realizar una valoración completa con un oftalmólogo especializado en cirugía refractiva.
¿Por qué elegir HM Eye Center para tu cirugía refractiva?
Especialistas en cirugía refractiva
Nuestro equipo está formado por oftalmólogos especializados en cirugía refractiva, con amplia experiencia en el diagnóstico, planificación y tratamiento personalizado de los diferentes defectos refractivos.
Todas las técnicas disponibles
En HM Eye Center realizamos las principales técnicas de cirugía refractiva actuales, incluyendo PRK, FemtoLASIK, SMILE y lentes intraoculares fáquicas (ICL). Esto nos permite recomendar la opción más adecuada para cada paciente en función de sus características visuales y anatómicas.
Estudio preoperatorio personalizado
Antes de cualquier intervención realizamos un estudio oftalmológico completo que incluye el análisis de la graduación, la córnea, la superficie ocular y otros parámetros clave para determinar si el paciente es candidato y cuál es la técnica más indicada.
Seguridad hospitalaria HM
Las intervenciones se realizan en los quirófanos de HM Hospitales, con la infraestructura, los protocolos y las garantías de seguridad de uno de los principales grupos hospitalarios de España.
Seguimiento integral
Acompañamos al paciente durante todo el proceso, desde la valoración inicial hasta las revisiones postoperatorias, con un seguimiento cercano y personalizado para garantizar la mejor recuperación posible.
Tres centros en Madrid
HM Eye Center cuenta con centros especializados en oftalmología en Nuevo Norte, Arapiles y Montepríncipe, facilitando el acceso a consultas, pruebas diagnósticas y seguimiento en distintos puntos de la Comunidad de Madrid.
